domingo, 30 de agosto de 2009

Another World

Peter se levantó un día más con intención de salir a volar como hacía siempre. Se vistió, se preparó, puso sus pies en el alféizar de la ventana y antes de ponerse en marcha algo le hizo detenerse... El cielo... Tenía un color diferente, no era azul como siempre, tenía otros tonos más rosados, verdosos... era una maezcla de colores dificil de descifrar, quizás un color que jamás antes había visto, pero no le dio demasiada importancia. Extendió sus brazos y cuando iba a tomar impulso... otra cosa le detuvo... El olor... El aire tenía otra fragancia, no olía a contaminación como de costumbre, en ese momento su olfato descubría nuevos olores, cerró los ojos y los disfrutó uno por uno...
Todo le resultaba extraño, tenía la sensación de que algo bueno iba a conocer hoy, quizás una parte de él que nunca pudo encontrar. Desde que Nunca Jamás se industrializó ya nada era lo mismo, el paisaje había cambiado, ahora edificios altísimos se interponían cuando miraba por la ventana, si respiraba hondo, sus pulmones se llenaban de polución, el ruido de los coches le despertaba cada mañana a la misma hora, ya no había pájaros, la gente histérica corría de un lado a otro, gritándose si les rozaba al pasar... Pero Peter aprendió a vivir así, solo había un lugar donde él se sentía libre, un lugar que sobrevivió al masijo de hierros y cemento en el que se había convertido su querido Nunca Jamás, él lo llamaba el jardín secreto.
En ese lugar había conseguido encontrar la paz que perdió hace unos años, se encontraba en medio del caos de la ciudad y allí aprovechaba para leer, escuchar a los pocos pájaros que quedaban y tumbarse en el césped verde para dormir tranquilamente. Todos los días lo visitaba y pocas veces se encontraba con alguien, Peter tenía pocos amigos, muchos de ellos abandonaron Nunca Jamás por tristeza y los que quedaban no los veía apenas porque fueron capturados por la maldita rutina de una gran ciudad, esclavizados por un trabajo y por todo lo que eso conlleva.
Y ese jardín solo lo conocía su círculo más privado, por eso le llamó el jardín secreto.

Pero ese día era diferente, sabía que algo pasaría, había un ambiente demasiado tranquilo, un ambiente que le hizo recordar los buenos tiempos de Nunca Jamás, cuando aun había quien soñaba y se dejaba llevar por las ilusiones, cuando todo tenía colores vivos y la creatividad desbordaba las calles llenas de duendes, hadas y magos que hacían trucos impresionantes. Se sentó en el suelo y cerró los ojos, respiró ese aire empapado de positividad y se dejó llevar por su imaginación. Hacía tiempo que no lo hacía y le sentó muy bien, por unos segundos viajó al pasado y pudo ver como era su vida antes, cuando no estaba solo, cuando siempre estaba rodeado de gente relmente interesante, cuando tenía el amor cerca... Sabía que eso que veía no era la realidad pero no le importaba, necesitaba sentirlo aunque solo fuera una ilusión.
Peter abrió los ojos y tenía la sensación de que había viajado miles de kilómetros, al principio veía todo borroso, no podía enfocar bien pero sabía que no estaba solo. Alguien estaba enfrente de él observándole detenidamente... No se equivocó. Delante de él había una persona, no le conocía de nada pero sabía que podía confiar en él.
Se miraron durante unos segundos y cuando Peter recobró la vista del todo pudo observar la belleza de ese ser, sus ojos eran pequeños pero con una mirada intensa, no era demasiado alto, vestía unas ropas que hacía tiempo que no veía, y el gesto de su cara le era demasiado familiar aunque sabía perfectamente que era la primera vez que le veía. Peter no se pudo contener y comenzó a hablar con él.
- ¿Quién eres?
- Me llamo Pan
- ¿Pan? Jamás pensé que hubiera alguien con ese nombre...
- Te equivocas, me llevabas esperando mucho tiempo. Pero nunca aparecí. Digamos que soy la parte de ti que te falta para sentirte completo...
- ¿Acaso te conozco?
- No, me estás conociendo ahora. Y jamás te abandonaré. He venido para llevarte conmigo.
- ¿A dónde?
- Al lugar donde nunca debiste marchar.
- Pero yo siempre he vivido aquí...
- Eso crees, pero tú no perteneces a este sitio. Eres demasiado especial como para que tengas que envejecer en un sitio como este. Te llevaré a mi casa, vivirás conmigo, me enseñarás todo aquello que guardas dentro de ti y yo compartiré contigo mi esencia, todo lo que tengo... Tenemos que recuperar todo el tiempo perdido...
- Pero... ¿dónde está tu casa?
- Allí arriba.
-¿Vives en una nube?
- Sí. Y esa será tu casa a partir de ahora.

Peter no daba crédito, siempre había escuchado hablar de Peter Pan pero jamás imaginó que Peter Pan era la fusión de él mismo con esa persona a la cual no conocía pero que con solo mirarla se sentía libre.
Pan le tendió la mano y Peter sin pensárselo dos veces se la dio.

-Peter, siempre ha habido otro mundo pero tú te negaste a verlo. Por eso yo tardé tanto en aparecer, me lo pusiste difícil. Pero hoy has descubierto que entre toda la miseria que existe en el mundo real hay detalles en los que sacar algo de belleza. Ahora cierra los ojos y viajemos juntos...

Peter cerró los ojos, una sensación de felicidad e ilusión le recorrió todo el cuerpo. Su vida pasó ante sus ojos de nuevo, pero más que imágenes eran sensaciones y ahora las estaba compartiendo con Pan, alguien que tenía que conocer y del que había decidido no volverse a separar.
Nunca Jamás había quedado atrás para empezar una nueva vida en una nube. Peter continuaba con los ojos bien cerrados experimentando el vértigo que le daba subir tan alto... Cuando estaba a punto de llegar algo ocurrió... de repente su mano se soltó de la de Pan y cayó en picado hacia el suelo. Peter no veía nada, intentaba abrir los ojos desesperadamente pero era incapaz, solo tenía esa sensación de vacío y de terror que le producía esa caída tan horrible.
De pronto Peter pudo abrir los ojos... estaba en su habitación, había silencio, estaba amaneciendo y el sol se dejaba ver por entre las cortinas... Una lágrima le caía por la mejilla, miró a su alrededor y veía todo tal cual lo había dejado anoche, la ropa tirada en el suelo, una botella de agua en la mesilla y al lado de la botella un libro. El título: Peter Pan en el país de Nunca Jamás...

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